Fugacidad (Someone in the crowd)

Nuestra vida está llena de momentos fugaces, de maravillosos, intensos, únicos, e irrepetibles momentos que aparecen y se van con la velocidad de una estrella fugaz. Y al final el único recurso que nos queda para inmortalizarlos es ponerlos por escrito, nuestra memoria es tan frágil como el tiempo que se escurre entre las arenas de un reloj de arena. Caen y ya no volverán nunca jamás, aunque busquemos las mismas situaciones, con las mismas personas, nunca se volverán a repetir, serán otros, hermosos e intensos, pero serán otros distintos.

A día de hoy, con casi 50 años, sólo hay una cosa que me gusta de verdad, y que voy a repetir lo que ya dije en otro post (Diario de un escritor que nunca lo fue, ni nunca lo será). “Pero me quedo con lo que dijo una escritora vocacional sobre algunas personas que escribimos “ …están los que englobaría en el grupo de los escritores sin esperanzaLos que escriben por una necesidad emocional de expresión, porque les sirve de terapia, porque les pone frente a su verdad, a su vida, a sus recuerdos. Estos escriben y escribirán siempre, tengan o no tengan éxito, porque se ha convertido en su forma de vivir, su vocación”.

Vive como si fueras a morir mañana

En aquella parte de nuestra vida que más nos apasiona, la que en el fondo mueve el mecanismo de nuestra vida, el conocer a otra persona, que nos gusta, que nos deslumbra, que nos complementa, o nos equilibra, o con la que discutimos para hacer la vida más hermosa, más agradable, alguien que hace apenas unos días no conocíamos, ni sabíamos que existía, alguien anónimo entre la multitud…

Una mirada fugaz, una corta conversación…

“…Alguien en la multitud podría ser ese alguien que necesitas conocer…”

Ese es el fugaz momento que todos deseamos protagonizar, el que nos puede cambiar la vida, y esa hermosa fugacidad llenará muchísimos momentos de nuestra ordinaria existencia. Cuando encontramos ese hermoso momento se desencadena en nosotros:

“La tiranía del tiempo que se nos va, se diluye cuando nos enamoramos salvajemente. Nos liberamos cuando el subidón del enamoramiento trastoca nuestra percepción y relación con el tiempo, como pasa con las drogas. Dejamos de mirar el reloj, las intensas noches de amor se hacen cortas, los instantes sublimes congelan el tiempo y se hacen eternas. […] La química del amor es tan fuerte que somos capaces de pasar noches enteras sin dormir junto a la persona amada, y cada día acudir al trabajo y cumplir tus obligaciones como si nada hubiera pasado: sólo te delata una sonrisa permanente en la cara, las ojeras malvas, la piel tersa y el cabello brillante. Cuando llega la noche te espera otra desvelada, tú te sientes con fuerzas para todo: nos llenamos de energía cósmica para vivir el presente intensamente.”

Unos cortos mensajes en el móvil, una cita que se hace corta, una visita a las puertas de una clínica, un partido de tenis, unos besos entre los muros de una hermosa ciudad, un café en un hermoso patio, y todo ello pudo suceder en otro hermoso y fugaz día de sol de otoño…

Y en esos momentos creemos que nuestra vida podría ser un hermoso flashmob, donde toda nuestra energía, nuestra ilusión, y nuestros mejores sentimientos explotan, pero todo es fugaz, y deseamos que esos momentos se repitan en el tiempo, pero la gran maldición es que la repetición eterna de los mismos harían que perdieran su magia, esa es la eterna pena que arrastran. Y en ese momento sentimos una sensación hermosa de que podemos volar…

En todos esos fugaces momentos compartidos me has enseñado a romper los guiones, a pegarle fuego a la tele, a perder los papeles, y desde aquel día de hace años tu llevas volando tan alto, que ninguno de los que te queremos podemos siquiera llegar hasta donde tu estás, porque tus doloridas piernas ya no tocan el suelo, y tú lo sabes. Porque lo que es volar, tú si vuelas, y aprendiste con el precio de tu sangre, tu carne y tus huesos ese día.

En la fugacidad de nuestra vida, todos no hemos recibido el mismo papel, no todos somos detallistas, o puntuales, u ordenados, o centrados. Yo no tengo muy claro el rol que me corresponde, pero sí se sin duda alguna que el tuyo fue iluminar a todos los que estamos a tu alrededor y te queremos desinteresadamente, y no esperamos más de tí, aunque a veces las sombras de la vida oscurezcan tu sonrisa. Ese día las puertas del purgatorio se abren para todos nosotros, y daríamos media vida por devolverte la sonrisa. Yo sólo puedo regalarte hermosas noches de cine (y sueño), como esta maravilla…

Todos los sueños que tenemos tienen un alto precio de que se cumplan, lucha por los tuyos, sin descanso, sin mirar atrás, sin pensar en el precio que a veces hay que pagar, son tuyos y tienes el derecho a alcanzarlos. Quizás los sueños de algunos de los que te rodean ya se han cumplido.

Pero una sola cosa te digo, vivas lo que vivas, a donde llegues, lo que consigas, no olvides nunca jamás el fugaz momento en el que escuchaste esto, y que ese lugar siempre existirá para tí.

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