Corazón anhelante

“A través de la bruma y del silencio infinito, de aquello que me paraliza, que me atenaza, como el miedo a la nueva vida de un recién nacido, a través de todo ese dolor sordo, de esa sensación que no se puede describir, que pesa tanto como la responsabilidad de vivir, de esa pena que no tiene principio ni fin, así es el viaje más duro que he recorrido en mi vida de adulto”.

Anhelamos lo que no tenemos, o peor aún, anhelamos lo que hemos perdido irremisiblimente, lo que se nos escapó entre los dedos como las arena del tiempo, lo que ya no tiene camino de vuelta, porque las migas que dejamos para saber regresar, se las comieron los pájaros, como en aquel cuento infantil. Porque en el fondo de nuestro corazón todos somos niños asustados que anhelan con volver al lugar en el que nos amaron.

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La pianista

En el silencio de esta noche de otoño, recorro cansado los oscuros corredores del palacio de mi memoria, con muchas puertas cerradas todavía. Entre la penumbra oigo una tenue melodía de piano, que se pierde en lo más recóndito de mi palacio, en una zona a la que todavía no he llegado, y que aletea como las alas de una frágil mariposa. Cansado me apoyo contra una de las paredes, y mi mente se abandona con el sonido de la melodía. Recuerdo que había un libro de Yukio Mishima cuyo maravilloso título era “El marino que perdió la gracia del mar”, y eso trae a mi memoria un cuento que alguien me contó una vez de una hermosa pianista que un día perdió sus alas

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Lágrimas

Enlazando con el post anterior donde Joker no podía llorar, y en los momentos de más tensión emocional reía descontroladamente para expresar su más profunda pena, hoy dedico toda una habitación del palacio de mi memoria a las lágrimas, al acto de llorar.

Pero llorar no es un acto exclusivamente humano, un zoólogo francés descubrió que los animales también lloraban en momentos de dolor, tristeza, estrés, etc. Así pues, en nuestra absurda superioridad como especie, en este aspecto estamos igualados como el resto de los animales. Yo personalmente no he sido muy llorón, la verdad, pero en los últimos tiempos las lágrimas me han acompañado de forma constante en mi vida. No creo que vivamos en un valle de lágrimas (que risa con la iglesia y sus imbecilidades), pero sí son un elemento que convive con nosotros, y yo le dedico una entrada en exclusiva, porque me van a acompañar durante mucho tiempo más.

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Días de vino y rosas

Realmente nunca he tenido una vida demasiado movida, me explico. No he viajado mucho (2 ó 3 salidas de España), nunca he vivido fuera de mi provincia (salvo el tiempo del servicio militar), a diferencia de otra gente que ha vivido por toda España, o en el extranjero. Pero sí es cierto que lo que he vivido lo he hecho de forma muy intensa. Llegué tarde a la vida, empecé a hacer vida social unos años más tardes que la gran mayoría (con unos veintitantos), pero luego me “bebí” la vida del tirón, me emborraché de ella, y hasta cierto punto me llegué a saturar. Sí, es cierto que lo que he vivido ha sido apasionadamente, todo o nada, con muy pocas barreras mentales.

En mi gran vida poliédrica también hubo una etapa de “vino y rosas”, de todo aquello hermoso, efímero, vitalista, jovial, intrascendente, una época que duró casi 10 años, que también ayudó a forjar mi carácter y mi paranoia. Aquí está ese trozo de mi vida, que ya apareció en parte en el post la rabia.

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Raíces

Vuelvo a reconocer que voy a jugar mucho al despiste. Es un ejercicio recurrente en mí, quien se quede sólo en el título o en la foto, se equivoca mucho, y se perderá el jugosísimo contenido del blog. Y si hay alguna gente que pasa de largo, pues la verdad me da igual, tampoco me interesa esa gente que sólo se queda en los titulares, la verdadera esencia de las cosas está detrás de lo aparente, de lo visible, quien no tenga la paciencia o la curiosidad para ver lo que hay más allá es un intrascendente, y aquí no tiene ni un hueco.

Esta foto pertenece a una famosísima serie de los años 70 que recomiendo encarecidamente (se ha hecho otra versión hace unos años, de mucha menor calidad). Yo la ví siendo un niño y me impactó, por la dureza de la misma, sobre la esclavitud en la américa del siglo XIX. Pero sólo me quedo para este blog con el título, RAICES, y de eso va este post, de mis RAICES…

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La cesta de huevos

Alguien me ha dicho últimamente que soy un pueblerino-urbanita (y a mucha honra la verdad), y hoy me voy a poner un poco “campestre”. Mis raices y mis orígenes están un pequeño pueblo (y de eso voy a hablar bien pronto), y he asistido a todas las “liturgias” que eso supone, pero también en eso me declaro ateo no practicante para nada. El que se llevó todos los genes campestres fue mi hermano, y el pobre ha terminado viviendo en Valencia (la 3ª ciudad más grande de España).

Pero como casi siempre en mí, y reconozco que cada vez me da más placer, esto no va a ser lo que parece, no voy a hablar del campo, ni de los pollos (y menos de los que violan a gallinas “descerebradas animalistas”), ni de la metafísica campesina, ni nada que huela a todo eso. Voy a hablar de la vida, de lo que implica invertir en vivir, de las precauciones que son necesarias para enfrentarse a este jodido-maravilloso mundo, sin que terminemos perdiendo la cordura, porque, muy a nuestro pesar, estamos rodeados de chungos/as con parches en los ojos, y lobos vestidos de corderos…

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Esperando a los “chungos”

Jamás hay que utilizar la violencia. Estoy (casi) convencido. No me considero una persona violenta, ni la he utilizado nunca, pero he sigo testigo de violencia, y no me incomoda, ni tampoco me asusta. Pero también sé que con un/a descerebrado/a, o un/a chungo/a, a veces no queda más remedio que tomar soluciones drásticas. Me temo que en los próximos meses voy a tener que tomar muchas decisiones drásticas.

Este post va de eso, de que no se puede ir por la vida de perroflauta pacifista, ni tampoco de skin. Tienes que hacer el bien a todo aquel que esté a tu alrededor, pero “que se lo merezca” de alguna manera. Pero amigo, al (o la) tocanarices o chungo que se cruce en tu vida, y te meta un dedo en el ojo, a ese hay que darle de su misma medicina. Hay límites que no se pueden tolerar el que seas rebasados por nadie. Desenfundemos la Thompson y saquemos brillo al bate de beisbol, preparados para recibir a los (as) chungos (as)…

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A shelter from the storm

Un refugio en la tormenta?

El ser humano es, por naturaleza, un animal de costumbres Necesita repetir ritos, revivir determinados momentos una y otra vez, que lo hacen sentirse seguro en un mundo, donde la inseguridad y la inestabilidad, son los valores predominantes en nuestra frenética vida moderna.

En este contexto nos han enseñado que construir refugios, sentirnos a salvo de las tormentas de todo tipo, y resguardarnos de las inclemencias del tiempo y de la vida, es bueno para nosotros, y para nuestra estabilidad mental. El ideal es una larga y tranquila vida, sin ningúno (o pocos) sobresaltos. Pero, y si ése no fuese el camino correcto, y se hubieran equivocado al enseñarnos que esa es la mejor senda para nuestras vidas???..

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Mutantes

Mutante es aquello sometido a una mutación. Mutar, por su parte, es cambiar, modificar o alterar algo. El uso más habitual del concepto de mutante está asociado a los organismos que mutan debido a un cambio en su estructura o su composición.

Lo siento para quien piense que vamos a hablar de lobeznos, mentalistas, u otros personajes de similar pelaje. En mi viaje interior he pasado de una credulidad infantiloide a una incredulidad militante, la ciencia es lo que nos hace vivir tan bien como los hacemos, por mucho que se empeñen “payasos-suicidas” como los antivacunas, en contarnos milongas de que corremos peligro, vivir es la primera causa de muerte estúpidos, lo que no está vivo no puede morirse. Reconozco que hoy vengo cañero, esta mañana se me ha olvidado tomarme la pastilla antiimbéciles. También voy a utilizar este blog, por primera vez, para contestar a una persona (que me da muchísima caña, y a la que admiro profundamente)…

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In the end (but is not the end)

A mis hijos, que son muy inteligentes y sabios (más que yo), les encanta esta canción, especialmente a mi hija. Vamos en el coche a toda pastilla sonando con la canción, y me siento bien, me siento vivo. Esta canción entró en mi vida hace un mes y poco, y muchas cosas han pasado en ese tiempo.

La “construcción” de este palacio comenzó el 5 de mayo de 2019, hace unos tres meses, y muchas cosas han pasado. En una entrada que comentó mi mejor seguidor Javier, decía que mi vida parecía como una película, y yo creo que la vida de todo el mundo lo es (mejor o peor), tan sólo está en la forma en la que se cuenten las cosas. Este post va a ser muy peculiar, yo no voy a decir nada nuevo que salga de mí, va a ser una compilación de lo ya dicho hasta ahora, a partir de ahí que cada cual saque sus propias conclusiones….

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