Cinema vida

Léaud, Bisset y Truffaut en la “Noche Americana”

Alguien mucho más sabio que yo me dijo una vez “si te gusta el cine, nunca hagas cine”. Y cuando hice cine lo entendí. Sí, hicimos un cortometraje semi profesional, con una gente que se dedicaba al cine, en una universidad de verano en Alicante (a lo mejor da para un post, aunque ya ha salido algo en Los Paraísos Perdidos). La clave es que cuando lo haces desde dentro se pierde toda la magia, se ven todas las costuras, es una obra de artesano, con trabajo, esfuerzo, malas caras, muchas horas, etc. Pero nosotros la verdad nos lo pasamos como niños (que es casi lo que éramos).

El cine ha sido mi droga dura, mi vía de evasión principal, la herramienta que me salvó de una vida que no era la que deseaba, la que me ayudó a vivir con mis traumas y mis complejos, la que me enseño muchas cosas de la vida desde el salón de casa, y sobre todo la que me abrió un enorme universo de otros mundos, de otros países, ciudades, gentes, culturas, etc. Pero también el cine formaba parte de la vida de nuestra generación de manera muy directa (y la de otras anteriores a mí), vivir en un pueblo pequeño, perdido en el confín de la tierra, tenía unas pocas liturgias. Una era la de las misas, y la otra la de las tardes de cine, de pipas en asientos de madera, de chucherías, del primer amor infantil, era el epicentro donde bullía la poca vida social que había en el pueblo. Eso es el cine para mí..

Sigue leyendo “Cinema vida”

La fragilidad de vivir

En estos tiempos modernos que nos ha tocado vivir (remembering Chaplin), BAJO UN TENUE MANTO DE LIGEREZA, INTRASCENDENCIA, VACUIDAD E IMPOSTADA FELICIDAD CONSUMISTA, encontramos todo un universo de insatisfacciones, sueños truncados, anhelos no cumplidos y esperanzas marchitas. El maldito juego de las apariencias, ya que vivimos una vida que no deseamos, buscando algo que en el fondo no merece la pena, que estamos embarcados en una odisea sin fin hacia ningún lugar, cuando recorremos todos los confines de este pequeño y castigado mundo en busca de un “El Dorado”, que se encuentra mucho más cerca de lo que creemos, en un lugar en el que a casi nadie se nos ha ocurrido buscar, en el fondo recóndito de nuestra frágil alma.

Sigue leyendo “La fragilidad de vivir”

La mirada incómoda

Bajo el brillo y el oropel vacuo de esta sociedad edulcorada, falsa como un decorado del oeste, y aparentemente perfecta que nos venden a través de todos los medios posibles, se esconde otra realidad dura, fría, desnuda y árida. Pocos artistas que hayan trascendido se han acercado a ese abismo insondable, que te atrapa y no te suelta, que te deja una herida en el alma, pero que está mas cerca de lo que pensamos, y ni nosotros, ni los que queremos estamos liberados de caer en él. La vida también es esto…

Sigue leyendo “La mirada incómoda”

El placer

Según el filósofo griego Epicuro, “la felicidad consiste en una consecución del placer sabiamente administrado, juntamente con el alejamiento del dolor”, este el fundamento del Epicureismo, que a su vez se considera una rama del hedonismo, que es una doctrina ética que identifica el bien con el placer sensorial e inmediato. El principal representante del hedonismo fue Aristipo de Cirene (siglo IV antes de cristo) a su vez discípulo de Socrates.

Pero para nada pretendo ofrecer una clase magistral sobre filosofía griega, y sus distintas ramificaciones y escuelas (que coñazo es este tío cuando se lo propone!!!), tan sólo apuntar que el tema de este post es más antiguo casi que la idea misma de divinidad. Esto se va a poner muy loco y calentito, lo prometo…..

Sigue leyendo “El placer”

Fugacidad (Someone in the crowd)

Nuestra vida está llena de momentos fugaces, de maravillosos, intensos, únicos, e irrepetibles momentos que aparecen y se van con la velocidad de una estrella fugaz. Y al final el único recurso que nos queda para inmortalizarlos es ponerlos por escrito, nuestra memoria es tan frágil como el tiempo que se escurre entre las arenas de un reloj de arena. Caen y ya no volverán nunca jamás, aunque busquemos las mismas situaciones, con las mismas personas, nunca se volverán a repetir, serán otros, hermosos e intensos, pero serán otros distintos.

A día de hoy, con casi 50 años, sólo hay una cosa que me gusta de verdad, y que voy a repetir lo que ya dije en otro post (Diario de un escritor que nunca lo fue, ni nunca lo será). “Pero me quedo con lo que dijo una escritora vocacional sobre algunas personas que escribimos “ …están los que englobaría en el grupo de los escritores sin esperanzaLos que escriben por una necesidad emocional de expresión, porque les sirve de terapia, porque les pone frente a su verdad, a su vida, a sus recuerdos. Estos escriben y escribirán siempre, tengan o no tengan éxito, porque se ha convertido en su forma de vivir, su vocación”.

Sigue leyendo “Fugacidad (Someone in the crowd)”

Días de vino y rosas

Realmente nunca he tenido una vida demasiado movida, me explico. No he viajado mucho (2 ó 3 salidas de España), nunca he vivido fuera de mi provincia (salvo el tiempo del servicio militar), a diferencia de otra gente que ha vivido por toda España, o en el extranjero. Pero sí es cierto que lo que he vivido lo he hecho de forma muy intensa. Llegué tarde a la vida, empecé a hacer vida social unos años más tardes que la gran mayoría (con unos veintitantos), pero luego me “bebí” la vida del tirón, me emborraché de ella, y hasta cierto punto me llegué a saturar. Sí, es cierto que lo que he vivido ha sido apasionadamente, todo o nada, con muy pocas barreras mentales.

En mi gran vida poliédrica también hubo una etapa de “vino y rosas”, de todo aquello hermoso, efímero, vitalista, jovial, intrascendente, una época que duró casi 10 años, que también ayudó a forjar mi carácter y mi paranoia. Aquí está ese trozo de mi vida, que ya apareció en parte en el post la rabia.

Sigue leyendo “Días de vino y rosas”

El padre tranquilo

“Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo, y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence” (Atticus)

Una persona a la que conozco, y también es madre, me dijo una vez que nos habían “vendido” el mito de la paternidad/maternidad. Que no todo es tan de color de rosa como lo pintan en relación a esta cuestión, y ella tuvo los ovarios de criar a su hija sola, y creo sinceramente que lleva toda la razón.

Para mí, la experiencia de la paternidad, es la que me hizo poner los pies en la tierra definitivamente. Fue algo querido y buscado, pero es una experiencia dura y muy gratificante, no exenta de miedos, dudas, momentos de tensión máxima, y maravillosos momentos inolvidables. Desgraciadamente en mi situación personal actual, están poniendo a prueba, casi diariamente, mi capacidad y actitud para ser padre, pero como dice la maravillosa canción de Vetusta Morla…

Sigue leyendo “El padre tranquilo”

Shame (el vacío de vivir)

“No hables de lo que no viste, ni condenes lo que TÚ NO HAS SENTIDO. Cada uno sabe el dolor que carga, el peso que lleva, las dificultades por las que pasa y las luchas que enfrenta. Todos tenemos NUESTRA propia historia de vida, que no corresponde ser juzgada por quien no la vivió, ni la conoce…”

Desgraciadamente la frase no es mía, pero ante lo dicho poco se puede añadir de lo que cada uno de nosotros arrastra, las cicatrices de las que he hablado, la rabia, la enfermedad silenciosa, la soledad, en el fondo todos somos una pequeña (o gran) bomba emocional a punto de estallar, tan sólo hace falta encontrar un detonante y nuestra existencia estallará sin remedio.

Hoy voy a hablar de cine, del que se cuela a veces entre tanto vengador, fast&furious, comedia intrascendente y españolada inaguantable y/o pedante. Una durísima y hermosa película del año 2011, que muestra de forma descarnada la vaciedad existencial que nos invade, debajo de trajes de diseño, cuerpos diez, trabajos de ensueño y aparentes “vidas perfectas”. A lo mejor después de leer esto todos reconocemos a alguien así de entre los que nos rodean, yo confieso que cuando me miro a veces al espejo veo algún destello de todo esto…

Sigue leyendo “Shame (el vacío de vivir)”

Vidas sin timón

Recuerdo a un compañero de Universidad (bastante hipster para la época, y hablo de hace casi 30 años), que un día me dijo “¿a tí te ha pasado alguna vez que se te mete una canción en la cabeza un día, y le repites sin cesar durante todo el día?. Pues a mí se me metió en la cabeza God Save the Queen de los Sex Pistols cuando tenía 15 años, y todavía no se me ha ido“. Era todo un personaje.

Pues a mí se me metió en la cabeza esta película la primera vez que la ví (en el año 2003), y todavía me sigue rondando. Fui a verla al cine cuando la estrenaron como 5 veces (con amigos, con amigas, sólo), y todo el que vino conmigo me dijo que era una paranoia mía, que tampoco era para tanto. Probablemente sería verdad, porque de paranoias he hecho varios masters. Pero siempre he creído que se trataba de algo más profundo…

Sigue leyendo “Vidas sin timón”