Otoño (in my heart)

“…y a través de los ventanales de mi Palacio, perdido entre los confines de mi mente, se cuelan los mil sonidos del fresco viento del otoño de nuestra vida. Afuera todo se ha teñido de colores ocres y rojizos, y los árboles se desnudan tímidamente como los primeros amantes, en silencio y con una timidez enfermiza. Una oleada de sensaciones recorre los cimientos de mi ajada morada, no es tristeza insondable, ni alegría desatada, ni tan siquiera reconozco los brazos de mi amante la depresión, es una mezcla de todo ello, de melancolía, de Saudade, del confort de los recuerdos atesorados e imborrables, y de la sensación de pérdida de lo que se fue para no volver…”

La leyenda del indomable o un adelanto de lo que ha de venir

No quiero que este post sea una jodida recopilación de lugares comunes o tópicos, es innegable que en la vida de toda criatura el paso de las estaciones son las arenas del tiempo que se escurren en el abismo de nuestro reloj vital, y creo sinceramente que si hay una estación para los melancólicos, lunáticos y soñadores sin mañana soleada esta es el otoño, el lugar en el que mejor me muevo, la época en que el Palacio de mi memoria está más vivo, así soy yo llevando la contraria al universo.

Las hojas que caen flotan por la ventana
Las hojas otoñales de rojo y oro.
Veo tus labios, los besos de verano
Las manos quemadas por el sol que solías sostener
Desde que te fuiste los días se hacen largos
Y pronto escucharé la vieja canción del invierno
Pero te extraño más que nada mi amor
Cuando las hojas de otoño comienzan a caer

El otoño también es nombre de mujer, Patricia, la que nunca apareció en una noche de otoño.

Yo que soy un “nihilista errante” y no he sentido la llamada de ningún lugar específico, me atrae especialmente Nueva York, al margen de otras ciudades como Roma o París, siendo aquella más que cosmopolita y abierta al mundo más que ninguna otra. Y de aquí me quedaría con dos momentos y una canción.

La ciudad de “Mad Men” con millones de almas perdidas en la neblina del existencialismo
La inmortal voz rota de Billie

En el imaginario de todos los cinéfilos está la ciudad que pintó el “presunto” pederasta de Woody Allen (no quiero arriesgarme a una demanda), pero confieso que no puedo con la pederastia y para mí ha muerto en vida, aunque nos dejó la fascinante Manhattan. Yo me quedo con la imagen actual y fascinante de la loca ciudad ofrecida en esa maravilla de la televisión actual.

La serie de Amazon Prime Video “MODERN LOVE”

Sí reconozco que lloré viendo uno de los episodios, me salió mi parte de bizcochito, pero vuelvo a recomendar esta estupenda serie, basada en una columna del New York Times, que explora las relaciones humanas actuales con toda su crudeza y pasión.

Y ahora quiero dejar el recuerdo de una de las historias de amor más maravillosas y tristes de la historia del cine, que ha sido enterrada entre los rollos perdidos del cine con mayúsculas. Hecha en los años 70 por dos leyendas del cine muy conocidos, y muestra el amor otoñal, aquel que queda con los residuos de las hojas del tiempo que cayeron del calendario para perderse en el tiempo. Es la historia de Robin y Marian (sí el Robin Hood), que entre tanta cantidad de imbecilidades que se han rodado sobre esta historia, habla de recobrar el amor perdido con los años, en el otoño de sus vidas cuando todos sus sueños y esperanzas fueron pisoteadas por la triste realidad.

Sean / ROBIN y Audrey / MARIAN

Dejo un enlace de la 2 de TV española con un comentario sobre la película, los halagos no los hago yo, los hace la crítica, y por menos de 13 € merece la pena pillarla en Amazon (la mía está en el estante de los libros).

Y hoy rompiendo una regla casi sagrada (ODIO LA POESÍA), todo un clásico que aprendí a recitar en mi adolescencia, cuando estudiaba literatura.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres….
ésas… ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día….
ésas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate,
así… ¡no te querrán!

Todo un canto inmortal a la fatalidad y el amor perdido sin remisión.

Hasta el más cabrón y endiablado de los cantantes le ha cantado al otoño, se ve que las fieras nos amansamos, o algo por el estilo.

En este otoño del año más largo de nuestra vida, con nuestros anhelos y deseos confinados en jaulas de cemento (como cantan los Vetusta), soñando con días mejores, con luces de neón y fiesta que lloraran por nuestra ausencia, como lloran los sauces cada año en otoño. Un adelanto de un post que vendrá pronto.

Una auténtica maravilla desde Guipúzcoa

En esta noche de otoño tormentoso, en la que añoramos la presencia de los que no están, tan sólo nos queda la música y la evocación de lo que atesoramos en el fondo de nuestros corazones, el equipaje emocional que adorna nuestra frágil vida.

El mejor y más trágico poeta de nuestro tiempo

Antonio también hiló unos versos a esta estación, dedicados al amor de su vida (Marga) tras su fallecimiento, poco se puede comentar de este hombre y su obra.

Pero el otoño también deja un brillo de esperanza por todo lo mejor que ha de llegar, porque el mejor momento de nuestra vidas está por ocurrir (siempre), si mi madre mi leyera le daría un parraque (ha dicho siempre que soy un jodido pesimista toda mi puta vida), pero no es verdad “soy un idealista disfrazado de nihilista”. Y como muestra un botón (y así le doy por culo a Inglaterra).

Bandera de Gales

Los estupendos y aguerridos galeses de Manic Street Preacher cantando al otoño con esperanza.

Así que cuando oigas ésta canción de otoño,
despeja tu cabeza, y prepárate para correr.
Cuando oigas ésta canción de otoño,
recuerda que los mejores momentos estarán por llegar

Me despido por hoy, revelando que este post realmente ha sido un metapost que incluye referencias a post anteriores, algunos muy antiguos, y así a los nuevos lectores les da por dar una vuelta por todo lo que llevo ya en la mochila (más de 130 post en un año y medio)

En las largas semanas / del otoño que acaba / yo te espero…

2 respuestas para “Otoño (in my heart)”

  1. Mi estación del año preferida , los colores ocres y rojizos . La sensación de ir de paseo por el campo y pisar las hojas de los árboles es una sensación fantástica !
    Ese frío en la cara a pesar de que brille el sol , me encanta. Pero no soporto el otoño lluvioso y tormentoso . En esos días es mejor pensar que pronto llegará el invierno que da paso a esa “ Primavera que no llega..”

    Gracias por darme a conocer la preciosa y melancólica canción de Yves Montand . Me ha puesto un poco triste , es cierto eso de que la vida separa a aquellos que se aman. ..A veces pasa , pero la vida me ha enseñado a saber esperar

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