Los abismos

“En el recóndito sótano del palacio de mi memoria, oculto bajo el portón de mi subconsciente desgarrado, se haya un lugar que deseo ignorar que existe. Posee una antigua cerradura oxidada, cargada de ajadas cadenas, y la llave que da acceso al mismo hace tiempo que olvidé donde está guardada (o al menos trato de intentarlo). Es un lugar oscuro, lleno de dolor infinito, de locura, enfermedad, desprecio y olvido. Es el abismo de mi alma, tan lejano, tan cercano…”

De nuevo camino por mi aislada isla digital, el último trayecto ha sido largo, y he vuelto cargado de hastío, dolor y un cansancio infinito pegado a mis maltrechos huesos. Tengo que pedir sinceras disculpas a todos los que me leen, este blog os pertenece tanto como a mí, y el silencio ha sido prolongado, pero todo tiene una explicación. Sí queridos lectores, aquí está de nuevo la alegría de la huerta. Las recomendaciones de uso para ese post son abstenerse encarecidamente los melancólicos perennes, recién separados / divorciados, familiares de víctimas del COVID, y gente de bien en general. No todos los trayectos de nuestra frágil vida son hermosos y agradables… Allá vosotros si queréis seguir adelante.

Hipnótica y con una carga de tristeza insondable, la buena de Beth Gibbons

El tiempo es solo un recuerdo
La nota amarga olvidada
Corriendo
Tratando de encontrar la salvación
Del dolor que se crea
Por mi vida
¿Se elevará el dolor?
Por esto oculto
Subyace a todo lo que veo
Porque el tiempo es solo un recuerdo

La pobrecita Beth es la banda sonora de la depresión y el suicidio asistido. Pero entiendo que todavía no haya sabido poder explicar que quiero decir con este post. Creo que este hombre se acerca bastante a lo que quiero explicar.

Dentro de cada uno de nosotros guardamos en un lugar oscuro y profundo lo que nos daña hasta sangrar, lo que hace brotar de nuevo las raíces de nuestros traumas, de nuestros fracasos, de lo que nos hirieron, y todo lo arrojamos a ese pozo insondable, que se haya en un rincón ignoto de nuestra alma, y pasamos media vida borrando el camino que nos acerca a ese abismo (a nuestros abismos), porque eso también forma parte de nosotros, como decía Murakami en relación a las heridas y cicatrices que la vida nos hace, forman parte indisoluble de nuestro ser.

La rabia cósmica de Matt Bellamy y los suyos

Cambia,
Todo lo que eres
Y todo lo que eras
Tu número ha sido llamado
Peleas, batallas han comenzado
La venganza seguramente vendrá
Tus momentos jodidos están por venir

La doncella del abismo

Por los pasillos tortuosos de mi memoria, circula la vieja historia de una mujer a la que la vida había arrojado tantas veces a sus abismos, y con una fuerza tan despiadada y brutal, que al final habitaba dentro de su propio abismo. Con una pesadísima carga a su espalda de insoportable dolor, enfermedad y humillaciones. Malos tratos, vejaciones, violaciones, desprecio, y mala suerte. Una devastadora combinación, y llevaba dibujado en las arrugas de su rostro, cada rincón retorcido de sus abismos infinitos, sus ojos eran los faros de la desesperación, y el lamento de su alma te atrapaba como el canto de las sirenas en ese abismo infinito. Pero lo más triste de esta historia es que es jodidamente real, compartí mi vida con esa persona, y me contagió de esa losa de tristeza, y yo también la arrojé de nuevo a su abismo, otra herida autoinflingida a mi machacada alma, pero nada comparado con el universo de su dolor inconmensurable.

Pero ¿a qué viene todo esto? ¿qué sentido tiene ahora en mi vida? Pues a que nadie en su sano juicio quiere asomarse a ese abismo que guarda en el centro de su vida, pero desgraciadamente hace un tiempo, alguien a quien conocí, me arrojó de una patada a mi abismo, donde habitan mis frustraciones, las que me han costado salud en el último año de mi vida, que me han llevado al juzgado para restituir el daño que me han causado, que han reabierto las heridas de mi relación de pareja, la parte de desprecio, sometimiento y falta de respeto, todo aquello que llevo mucho tiempo intentando dejar atrás. Tiene cojones de verdad, alguien que dice que te aprecia, te lleva al borde de tu abismo y te tira de una patada, y encima era parte del “juego de pareja”, venga ya coño. Deja en paz y cerrada la puerta de mi abismo, porque si la abres, a lo mejor te asusta lo que ves…

Puedo romper
Puedo olvidar
Puede comerme la ansiedad
Puedo salir
Puedo girar
Puedo ser fácil de engañar
Puedo joder
Puedo encantar

Puedo llamarte sin hablar
Puedo vencer
Puedo palmar
Puedo saber que sin vosotros puede más Puede ser que mañana esconda mi voz
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor
Y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda

Pido perdón a mis lectores por lo que voy a hacer, pero voy a utilizar el post para poner en su sitio a alguien (que si lee esto sabrá quién es al instante). A ver idiota, yo no he engañado a nadie, tengo una personalidad jodidamente complicada y puñetera, y sobre todo que lo que soy y hay dentro de mí ya estaba en este blog escrito hace mucho tiempo, en muchos de mis post, pero hay que tomarse el tiempo de leerlos, como este de junio de 2019, o este otro también de junio del año pasado, o este de julio de 2019, o este también de ese mismo mes, o este de agosto de 2019, y muchos más, en todos ellos hay partes de mí, a la vista de los que quieran ver. Soy una persona apasionada, y puedo ser encantador, pero si me obligan a bajar a mi abismo, el que sale de él es otro yo, y puedes dar fe de que no te gustó lo que viste. Quien me conoce, quien me ha querido, quien se ha molestado en saber algo más de mí, sabe que hay puertas que es mejor dejar cerradas para siempre.

Dejo la letra porque no tiene desperdicio, para recordarte que no debes jugar con los abismos ajenos

Quiero que sepas que ya me esperaba
Que esto ocurriera y que no pasa nada
Sólo me da la razón, y que he estado aprendiendo
De cada momento que he estado contigo
Y pienso aplicar contra mis enemigos
Tus tácticas sucias de acoso y derribo

Que también he sacado algo bueno
De todo este enredo

Y quiero que sepas
Que espero que acabes
Colgando de un pino
Cuando veas lo imbécil que has sido
Cuando veas que lo has hecho fatal

Y que quiero que sepas
Que ha sido un infierno
Estando contigo

El infierno es lo más parecido
Te pareces un poco a Satán

Quiero que sepas que me he acostumbrado
A tus putas escenas de “ahora me largo”
Lárgate ya de verdad que sería una suerte
Si no vuelvo a verte en los próximos años
Por mí que podías tirarte de un tajo
Que ya lo que hagas me trae sin cuidado

Si me pongo a pensarlo un momento
Creo que lo prefiero

Así que ya sabes
Que espero que acabes
Pegándote un tiro
Cuando veas lo imbécil que has sido
Cuando veas que lo has hecho fatal

Y que quiero que sepas
Que ha sido un infierno
Estando contigo
Que por poco no acabas conmigo
Pero soy difícil de matar

Y que quiero que sepas
Que ha sido un infierno
Estando contigo
El infierno no es tanto castigo
Te pareces bastante a Satán

Mi abismo me condujo a la depresión, y las consecuencias de ello aún están por dilucidar en mi vida, más los juicios que ya me he comido por la mierda que me han tirado encima, así que no me digas como tengo que reaccionar, reacciono como me sale de los cojones. ¿Sé puede ser un proyecto de artista y tener un mal genio del copón, por muy corderito que parezca? Dímelo tú. Además, aparte de que no aguanto mucho el “cuquismo”, el “buen rollismo”, o que me digan lo que es bueno para mí con casi 50 años, lo que no soporto bajo ningún concepto es la gente que NO SABE BEBER. Me he pasado casi 10 años de mi vida empapado de alcohol, y JAMÁS, JAMÁS, JAMÁS, le he faltado al respeto a nadie, me he puesto poeta melancólico, he sacado a otra gente de peleas y malos rollos (estando yo lo mismo de perjudicado que ellos), o me he lamido mis heridas metafísicas en soledad. Dicen que los borrachos y los niños no mienten, pues búscate ayuda, bebe colas light, date una puntada en la boca, o te buscas a otro imbécil cuqui como tú.

Y hablas para no oírme
Y bebes para no verme
Y yo callo, y río, y bebo
No doy tregua, ni consuelo

No es por maldad, lo juro
Es que me divierte el juego

Quien me conoce me huye cuando salgo del abismo, pero por mis amigos daría mi vida, y ellos me han sufrido, verdad Javi, Luis y Miguel. Porque conocen la profundidad del monstruo que habita ahí abajo. Ya te lo dije (y aunque suene a pedante), “para bien, o sobre todo para mal, jamás conocerás a alguien como yo”. Tampoco necesito que me doren la píldora, ni que me digan lo guay o guapo que soy, pero cuando me llevan a mi abismo, me convierto en un HIJO DE PUTA INOLVIDABLE. ¿Verdad?

Heme aquí al final de este trayecto, he aquí el motivo de mi silencio, y lamento haber utilizado este post como vehículo de mi rabia y mi dolor. Como dice esta canción “mucha suerte a todos en la deriva” (y en vuestros abismos añado yo).

Dedicado a todos los que hemos tenido días (jodidamente) raros

Y gracias también a la “rockera de corazón que habita en el centro de una huerta”, “a la trabajadora incansable que se come la vida a bocados con banda sonora de reggaeton”, “a la espiritual serrana con alma marinera con aires de Málaga y Cádiz”, porque todas han visto mi abismo y lo han sufrido con un enorme respeto y cariño, GRACIAS DE CORAZÓN.

Los abismos que nos unen en el dolor

2 respuestas para “Los abismos”

  1. Han debido de afectarte mucho tus ultimas experiencias vividas para que desaparezcas durante tantos días. Ya estaba te estaba echando de menos, pero has vuelto con fuerza …
    Ya sabes el refrán, “no hay mal que cien años dure..”
    Una vez alguien me dijo que anduviese derecha, porque en la vida no triunfan los que andan decaídos pero veo que ya marchas con paso firme y la cabeza alta .
    Como nos haces ver en tu post , tienes a gente que te ayuda y te quiere como eres. Mantenlos cerca para que los que no lo estamos podamos seguir disfrutando de tus palabras .
    Gracias

    Me gusta

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