Cinema vida

Léaud, Bisset y Truffaut en la “Noche Americana”

Alguien mucho más sabio que yo me dijo una vez “si te gusta el cine, nunca hagas cine”. Y cuando hice cine lo entendí. Sí, hicimos un cortometraje semi profesional, con una gente que se dedicaba al cine, en una universidad de verano en Alicante (a lo mejor da para un post, aunque ya ha salido algo en Los Paraísos Perdidos). La clave es que cuando lo haces desde dentro se pierde toda la magia, se ven todas las costuras, es una obra de artesano, con trabajo, esfuerzo, malas caras, muchas horas, etc. Pero nosotros la verdad nos lo pasamos como niños (que es casi lo que éramos).

El cine ha sido mi droga dura, mi vía de evasión principal, la herramienta que me salvó de una vida que no era la que deseaba, la que me ayudó a vivir con mis traumas y mis complejos, la que me enseño muchas cosas de la vida desde el salón de casa, y sobre todo la que me abrió un enorme universo de otros mundos, de otros países, ciudades, gentes, culturas, etc. Pero también el cine formaba parte de la vida de nuestra generación de manera muy directa (y la de otras anteriores a mí), vivir en un pueblo pequeño, perdido en el confín de la tierra, tenía unas pocas liturgias. Una era la de las misas, y la otra la de las tardes de cine, de pipas en asientos de madera, de chucherías, del primer amor infantil, era el epicentro donde bullía la poca vida social que había en el pueblo. Eso es el cine para mí..

Todo eso que he dicho yo mal dicho, lo contó de manera magistral Giuseppe Tornatore en su obra maestra “Cinema Paradiso” (ya apareció en otro post, pero la vuelvo a incluir). Es toda una declaración de amor a un tipo de cine muy específico, y lo que suponía para la vida de la gente.

Quien no disfrute con esta película, jamás amará el cine de verdad

La música de esta película es del grandísimo Ennio Morricone, dejo una interpretación del tema principal en la plaza de San Marcos de Venecia, que es en sí una auténtica maravilla, dirigida por el propio compositor.

Pero el cine aparte de simple entretenimiento es mucho más. Es la última de las artes que se unió al panteón, y es un instrumento potentísimo para muchos fines, algunos de ellos no tan buenos, como ya vimos en el post “el ruido y la furia”, donde fue utilizado por el régimen nazi como fortísima herramienta de propaganda, utilizando a directores de cine para ello. No voy a incidir en lo tratado en el post, pero dejo algo que me mandó alguien, que está relacionado con el cine, los nazis, y el tango (caerán unos cuantos de tango, advierto), una maravilla.

Por una cabeza de Carlos Gardel (las promesas están para cumplirlas)

Para algunos directores, el cine ha sido su mejor herramienta para contar su propia vida, su infancia, sus traumas, sus miedos, sus anhelos, sus sueños, sus esperanzas. Uno de los ejemplos más claros fue el director francés Françoise Truffaut, perteneciente a la Nouvelle Vague, que tuvo la desgracia de dejarnos demasiado pronto (con apenas 52 años). Durante 22 años de su vida volcó su propia vida en una serie de películas, mostrando todo aquello que era, lo que vivió y sintió, pero reflejado en el espejo del celuloide. Para ello eligió a un actor, Jean-Pierre Léaud un trasunto de sí mismo, como la Alicia que sale al otro lado del espejo.

El “original” y la imagen del otro lado del espejo

Este actor dio vida al personaje cinematográfico del propio Truffaut en las siguientes películas:

Los 400 golpes (1959)
El amor a los 20 años (1962)
Besos robados (1968)
Domicilio conyugal (1970)
El amor en fuga (1979)

Toda una vida en imágenes tras la cual se escondía el propio Truffaut, si hubo un director de cine que amó este arte por encima de su vida, fue él que volcó su propia vida en imágenes que quedarán para el recuerdo.

La imagen no es muy buena, pero la música es maravillosa

Este post va sobre las imbricaciones entre el cine y nuestra vida frágil. Hay un caso peculiar y maravilloso que une el cine y la vida, como la sal en el mar. Un famoso crítico de cine canadiense, David Gilmour, tuvo que lidiar con la crianza de su hijo adolescente, estaba separado de su mujer y su hijo convivía con él. En la peor etapa del desarrollo de su hijo, en los años de trasunto de la adolescencia a la madurez, y con el enorme riesgo de convertirse en un “ni ni” (ni trabajo ni estudios), el padre le permitió a su hijo que tomara la decisión para su vida que más le interesara, no le impondría nada (ni estudios ni trabajo), pero le puso dos condiciones innegociables que no tomara drogas bajo ningún concepto, y que tenía que sentarse con él a ver tres películas a la semana (las que el padre eligiera). Curiosamente, la primera película que eligió el padre fue “Los cuatrocientos golpes” de Truffaut (que ya hemos visto aquí). Por ese especial videoclub pasaron obras maestras como el Padrino, Ciudadano Kane, La Ley del Silencio,…. No desvelo el final porque merece la pena leer el libro, es una lección de educación, de relaciones padre e hijo, de vida y de cine.

Los protagonistas de la historia
Cine, añoranza, lirismo y música caminan de la mano

Y ahora una historia “bigger than life”, de cine, vida, amor, pasión y crimen. El grandísimo director de cine King Vidor (Duelo al sol, El manantial, Guerra y Paz, Salomón y la reina de Saba, etc). Estaba buscando en los años 60 una idea para una película sobre el caso real de la muerte de un director en la época del cine mudo en Hollywood.

King Vidor

El caso en cuestión fue el asesinato en 1922 del director de cine William Desmond Taylor, varias actrices implicadas, la vida disoluta y escandalosa del propio director, con escándalos sexuales, etc, pero el crimen nunca se resolvió.

William Desmond Taylor, el asesinado

El director King Vidor, en las pesquisas que realizó para la documentación del film, consiguió reunir pistas para identificar al asesino (a), pero en aquella época todavía estaban vivos algunos de los protagonistas, por lo que metió toda la documentación en una caja que guardó en el garaje de su casa (eso se llama corporativismo o no me quiero meter en líos). Vidor moriría en 1982.

Tras la muerte del director, el periodista Sidney Kirpatrick se propuso realizar un libro sobre King Vidor, y descubrió la documentación que había descubierto el director sobre el asesinato, volcando la historia en un libro fascinante, que habla sobre aquellos años de Hollywood, de cine mudo, de escándalos sexuales, de infidelidades, de sueños rotos, etc. MUY RECOMENDABLE.

He metido la directa, y este tema daría casi para un blog. Hay cientos de historias estupendas sobre cine y vida. La última se refiere a la música del disco de Jarvis Cocker y Chilly Gonzales, de la que voy a incluir varios cortes. Jarvis fue el cantante de la famosísima banda de pop británica PULP. Chilly Gonzales es un virtuoso pianista canadiense. La historia de este disco es Cine dentro de música.

Hotel Chateau Marmont en Sunset Boulevard Hollywood

Durante una gira del grupo por EEUU en una estancia en dicho hotel, Jarvis quedó prendado por este lugar, espectador privilegiado por más de 90 años de todo el esplendor de Hollywood, con sus luces y sombras, escándalos, fiestas, reuniones de trabajo, estrellas caídas, etc. Se imaginó las cientos de historias que habrían tenido en sus habitaciones, con epicentro en el piano de la habitación 209, y surgió esa maravilla de evocación, música teatral, melancolía y ensueño.

En este corte aparece la propia voz del mítico productor de cine Howard Hughes, muerto en un accidente de aviación, y retratado por Martin Scorsese en la película “El aviador”. Cine dentro de cine, de vida, historia y leyenda.

Este último corte es una maravilla que cuenta la historia real de la hija de Mark Twain, Clara Clemes, alojada en el hotel, de su marido pianista, el recuerdo de su padre, de una época que se fue para nunca más volver. Y como dice el propio Jarvis, sobre la idea del disco, y el hotel como personaje y paisaje,  “¿Hay algo más triste que una habitación de hotel donde no se ha follado?”. CINE Y PURA VIDA.

2 Replies to “Cinema vida”

  1. Al leer el título del post , me esperaba algo distinto… pero no me ha defraudado. Voy a leer el libro que recomiendas , me pica la curiosidad y quiero saber más. Lo he encontrado de segunda mano. Nuevamente gracias

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    1. Hola Lu, siempre intento jugar al despiste, me gusta mucho el juego de las apariencias, donde nada es lo que parece ser. Evidentemente el post es un canto de amor al cine, en aquellas épocas en que el cine excedía de la simple diversión, y se imbricaba en la vida de la gente (el poder del cine en los pequeños pueblos), o el cine utilizado como herramienta pedagógica, o como arma de propaganda, o como trasunto de una vida (el caso de Truffaut), o la evocación de épocas pasadas, que ya no existen. El libro es estupendo para descubrir una época del Hollywood en sus inicios, con sus luces y sombras, sus vidas rotas, sus escandalos sexuales (que ya existían hace 100 años, no es algo exclusivo del Metoo), o la labor de un grandísimo director de cine metido a detective. El cine es pasión y vida. Gracias de nuevo

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