Dorian

El mito de la eterna juventud, el anhelo más codiciado por la humanidad desde hace milenios. Hoy en día la ciencia, la medicina, la nutrición y el deporte están ayudando a que todos seamos jóvenes durante más tiempo. Hemos pasado en varias décadas de jovénes a los 20, a jóvenes a los 30, y luego jóvenes a los 40 y casi hasta los 50. Casi se ha vuelto una obsesión, una carrera por la que pujan la industria cosmética y la medicina fundamentalmente.

¿Pero qué se esconde realmente detrás del mito? Un inmortal escritor irlandés, Oscar Wilde, se adentró con su ingenio y agudeza en las profundidades del mito. Este es un viaje incrible con destino a la juventud eterna, y el precio que tenemos que pagar por ella. Porque nada en esta vida es gratis….

Esto no significa nada para mi
Porque no eres nada para mí
Y no significa nada para mi
Que sopló esto
Porque podrías haber sido el número uno
Si solo encontraras el tiempo
Y podrías haber gobernado todo el mundo
Si tuvieras la oportunidad
Podrías haber sido el número uno
Y podrías haber gobernado todo el mundo…

El “iluminado” de Matt Bellamy sí vendió su alma al diablo

Oscar Wilde tomó para su obra más conocida el mito de Narciso de la mitología griega:

“El mito griego del hermoso joven Narciso, que por rechazar todo amor, especialmente el que le ofrece la ninfa Eco, es castigado a contemplar en el espejo de un manantial su propia imagen enamorándose de sí mismo y muriendo de nostalgia, mientras que en el lugar de su muerte brota el narciso.”

La filosofía griega neoplatónica viene a interpretar este mito de manera que, nuestra alma cuando se entrega a la imagen ficticia y efímera de la belleza sensual, se hunde en las profundidades de las oscuridad espiritual.

Como símbolo de la avaricia vital y del egoísmo, fue especialmente fructífero el argumento narcisiano en la época “decadente”. Wilde (en su novela de 1890, El retrato de Dorian Gray) modificó el tema del hombre enamorado de su propia imagen: Dorian entregará su alma, para conseguir que en su lugar sea su retrato el que envejezca; despiada y salvajamente el cuadro va recogiendo la deshonra y perversidades del narcisista, cruel y egocéntrico Dorian, que mantendrá oculto a los ojos del mundo, para evitar mostrar la oscura alma que se haya tras el apuesto y eternamente joven Dorian.

La estupenda Andrea Echeverri abriendo el estuche del alma

Pero no sólo se nutrió Wilde del mito de Narciso, también del mito de Fausto que vendió su alma al diablo por conseguir sabiduría infinita y acceso a todos los placeres mundanos. Así Dorian vende su alma al diablo, que queda fijada indeleblemente en el cuadro que ocultará a ojos de todos.

Existe una leyenda que afirma que uno de los mejores músicos de Blues de la historia, Robert Johnson, pasó de ser un guitarrista mediocre en unos meses a una leyenda de la música Blues. Que sus dotes venían de haber vendido su alma al diablo en un cruce de carreteras. Tan sólo grabó 29 canciones, en 42 grabaciones realizadas en dos únicas sesiones. Murió misteriosamente a los 27 años, pero subió a los altares (satánicos) de la música.

Alimentando su propia leyenda

Perdón por la disgresión, mi alma de disperso que tira mucho. Pero Wilde utilizó un tercer mito, el de la eterna juventud. Dorian desea ser eternamente joven y hermoso, parece que la belleza y la juventud caminan de la mano.

En definitiva, la obra es una reflexión de Wilde acerca de la sociedad del siglo XIX de la época victoriana en la que sólo importaba la belleza y el desenfreno de sus vicios.

Pero con sólo darnos un paseo por internet, o por cualquier gimnasio de cualquier barrio de este mundo, nos daremos cuenta que el mito de Dorian sigue muy vivo. Seres vacíos, transparentes como copas de cristal, donde la diversión, el placer, la obsesión por la juventud, el culto al cuerpo, o por retrasar o suprimir el envejecimiento son los nuevos mandamientos de nuestra era, pero sin pararnos a pensar el precio que hemos pagado por eso, la intrascendencia, la nadería, la vaciedad moral, la destrucción de nuestro yo más eterno y auténtico, por vivir un sueño de cartón.

Sidonie o como unos dorians gilipollas intentan vivir como adolescentes despreocupados toda la vida

Puse todo mi genio en mi vida y solo mi talento en mis obras”, así se describía Wilde así mismo.

Cuando me miro al espejo, sigo viendo al eterno joven que me hubiera gustado ser, he borrado las arrugas de mi rostro a fuerza de no sonreir, tan sólo me río de mí mismo en la más estricta intimidad, y la cosmética de última generación es mi fiel aliada en esta batalla contra el tiempo. Pero en lo más profundo del palacio de mi memoria, en la más ignota y oscura habitación, cuya camino olvidé a propósito, está colgado el cuadro de mi alma atormentada, aquel que nadie verá jamás, ni tan siquiera yo me atrevo a mirarlo, tan sólo se me aparece en sueños a veces, rompiendo sin remedio el velo de mi descanso.

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