Corazón anhelante

“A través de la bruma y del silencio infinito, de aquello que me paraliza, que me atenaza, como el miedo a la nueva vida de un recién nacido, a través de todo ese dolor sordo, de esa sensación que no se puede describir, que pesa tanto como la responsabilidad de vivir, de esa pena que no tiene principio ni fin, así es el viaje más duro que he recorrido en mi vida de adulto”.

Anhelamos lo que no tenemos, o peor aún, anhelamos lo que hemos perdido irremisiblimente, lo que se nos escapó entre los dedos como las arena del tiempo, lo que ya no tiene camino de vuelta, porque las migas que dejamos para saber regresar, se las comieron los pájaros, como en aquel cuento infantil. Porque en el fondo de nuestro corazón todos somos niños asustados que anhelan con volver al lugar en el que nos amaron.

El anhelo de un alma desgarrada, perdida en un infierno de drogas y autodestrucción, por encontrar el amor verdadero, y con un lamento eterno a través de una trompeta desgarrada.

El inconmensurable anhelo de quién abrazó la soledad como única opción de vida.

El incansable anhelo de retratar la soledad moderna, la angustia y la búsqueda de identidad.

La dolorosa y anhelante batalla por encontrar una identidad, un lugar en el mundo digno y propio.

El titánico anhelo de encontrar alguien a quien amar de verdad, y con la eterna condena de no poder huir de lo que somos.

 “…todavía no sabe que quererte es la peor forma de llegar a tí…”

El perdido anhelo de lo que nunca fue, de lo que el fuego y la muerte consumieron antes de empezar.

La incesante y anhelante búsqueda de encontrar al perdido entre la bruma de la tristeza, a través de la imagen armada de un amor desinterasado.

“Y con el peso de los años he descubierto que mi humana fragilidad anhela entregar lo que llevo dentro, el peso de lo que siento, de lo que deseo, de lo que necesito trasmitir me desgarra la piel, me atraviesa la carne, y no puedo describirlo con palabras. Tan sólo un silencioso abrazo es el más elocuente de los oradores, y me gustaría congelar ese momento en el tiempo, a pesar de que sé que es imposible, que precisamente toda su fuerza emana de su fugacidad

A tí C

One Reply to “Corazón anhelante”

  1. No existe el silencio en estos comentarios y eso es lo que quiero dejar en este espacio : un largo y sonoro silencio porque nada se puede añadir que mejore las palabras que acabo de leer.

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