Joker (antihéroe de la infelicidad)

I N M E N S O JOAQUIN PHOENIX

Hoy me subo al carro de los estrenos cinematográficos nacionales (y por si cuela que me pesque google de nuevo, ya explicaré ésto en otro post). Puedo parecer un oportunista pero no lo soy, ya en mi post del 8 de junio “Olvida que has dado para recordar lo recibido”, hacía una referencia a esta película. Y en este post quiero reinvidicar todo aquello de lo que habla esta película, y sobre todo a su inmenso actor (al que voy a descubrir para alguna gente). Muchas cosas le han pasado desde ese 8 de junio a esta película, sobre todo que el día 7 de septiembre le dieron el León de Oro a la mejor película (vamos una tontería de los italianos).

Pero de qué va este post? Fundamentalmente habla sobre la “dictadura de la felicidad” a la que esta sociedad nos está sometiendo de mil maneras, y que como efecto contrario al final produce más desazón, dolor, resentimiento y paranoia, que lo que realmente pretendía. Sinceramente me declaro adepto de este “grupo terrorista de los antifelices”, advierto que no va a ser un post agradable, y el más largo de los que he hecho hasta ahora.

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Héroes

Ni me considero un héroe, ni seguramente lo voy a ser nunca jamás. Pero tampoco soy un villano como muchos me quieren dibujar. Este post va de los auténticos héroes, no de los impostados, o los cinematográficos, o de vengadores, o de escuadrones suicidas, o de rudos guerreros espartanos, ese prototipo de héroe infantiloide que nos venden día a día. Va de hombres y mujeres que trascendieron su humana normalidad, que hicieron cosas extraordinarias que beneficiaron a otros, que dieron su vida por una causa, o perdonaron lo que una persona normal jamás perdonaría. Y también hablaremos de algún héroe caído.

Yo personalmente tengo una heroína, una persona pequeñita y frágil, cargada de energía infinita, que nunca se quejó, que nunca alzó la voz, que entregó su vida entera a los que más amaba, que se apagó arremolinada entre un montón de mantas, olvidada por aquellos a los que dió todo, y nunca nos reprochó nada. Dedicado a tí, que me acompañas siempre desde aquel día de diciembre de 1999.

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La lista (para seguir haciendo amigos)

Para el que ya me vaya conociendo un poco, se habrá dado cuenta que me encanta “hacer amigos” en el jodidamente buen sentido de la palabra, quiero decir el de tocarle las narices a la mayoría del respetable. Ya lo hice hace unos meses con esta entrada.

Esta entrada va a ser cortita, y está sacada de una noticia que, seguramente, pasó desapercibida para mucha gente en su momento. Quiero seguir labrándome mi fama de bocachancla (persona indiscreta, un bocazas), y sobre todo meneando el peral (dígase conciencias bien pensantes y aborregadas). Palos de beisbol bien limpios, y leña al bloger que es de goma. (verás lo que nos vamos a reir)

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Días de vino y rosas

Realmente nunca he tenido una vida demasiado movida, me explico. No he viajado mucho (2 ó 3 salidas de España), nunca he vivido fuera de mi provincia (salvo el tiempo del servicio militar), a diferencia de otra gente que ha vivido por toda España, o en el extranjero. Pero sí es cierto que lo que he vivido lo he hecho de forma muy intensa. Llegué tarde a la vida, empecé a hacer vida social unos años más tardes que la gran mayoría (con unos veintitantos), pero luego me “bebí” la vida del tirón, me emborraché de ella, y hasta cierto punto me llegué a saturar. Sí, es cierto que lo que he vivido ha sido apasionadamente, todo o nada, con muy pocas barreras mentales.

En mi gran vida poliédrica también hubo una etapa de “vino y rosas”, de todo aquello hermoso, efímero, vitalista, jovial, intrascendente, una época que duró casi 10 años, que también ayudó a forjar mi carácter y mi paranoia. Aquí está ese trozo de mi vida, que ya apareció en parte en el post la rabia.

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