La cesta de huevos

Alguien me ha dicho últimamente que soy un pueblerino-urbanita (y a mucha honra la verdad), y hoy me voy a poner un poco “campestre”. Mis raices y mis orígenes están un pequeño pueblo (y de eso voy a hablar bien pronto), y he asistido a todas las “liturgias” que eso supone, pero también en eso me declaro ateo no practicante para nada. El que se llevó todos los genes campestres fue mi hermano, y el pobre ha terminado viviendo en Valencia (la 3ª ciudad más grande de España).

Pero como casi siempre en mí, y reconozco que cada vez me da más placer, esto no va a ser lo que parece, no voy a hablar del campo, ni de los pollos (y menos de los que violan a gallinas “descerebradas animalistas”), ni de la metafísica campesina, ni nada que huela a todo eso. Voy a hablar de la vida, de lo que implica invertir en vivir, de las precauciones que son necesarias para enfrentarse a este jodido-maravilloso mundo, sin que terminemos perdiendo la cordura, porque, muy a nuestro pesar, estamos rodeados de chungos/as con parches en los ojos, y lobos vestidos de corderos…

La maravillosa granja de la inmensa Nikki Yanofsky (antes de caer en la tonteria pop)

Después de dar unas cuantas vueltas, voy al tema en cuestión. En este caso tras la imagen bucólica de la cesta de huevos, hay un consejo relacionado con la economía, o con la inversión económica. Cuando alguien tiene dinero para invertir, los especialistas recomiendan siempre que las inversiones se hagan en distintos sectores. No poner todo el dinero en un sólo sitio, se trata fundamentalmente de inversiones, y si una inversión se va al carajo adiós dinero. En este caso se recomienda hacer inversiones múltiples, y el símil con los huevos es el de poner los huevos en varios sitios distintos, porque si se te cae la cesta completa, pues adiós huevos. Es un consejo muy simple y a la vez muy de sentido común. Pero a mí no me interesa la economía para nada, de hecho me considero un “hippie mental”, el dinero sólo tiene el valor que tiene como medio de conseguir otras cosas, ni me interesa su acumulación, ni soy un manirroto descerebrado, ni trabajo para hacerme millonario, ni soy un pesetero, y me voy a morir pobre como una rata, pero es que me la bufa la verdad.

Y para el que le vaya mucho el rollo dinero y pasta a reventar, pues que vea esta extraordinaria película…

Para el que le interese este rollo pues que le vaya bien…

Pero bueno, después de un tercio del post, que carajo quiere decir este tío. Tanta vuelta y tanta tontería. Pues, que esta simple regla se puede aplicar para las relaciones interpersonales. Que yo personalmente me he cargado mi cesta de huevos afectiva un montón de veces. Conoces a una persona, crees que es la adecuada de buena fe, y a veces se esfuerzan en hacerterlo creer, y el día menos pensado, le pegan una patada a la cesta de huevos y todo tu frágil mundo se va por el desagüe. Te quedas sin huevos, sin tortillas, y como dicen mis amadísimos Antílopez “con la moral como la gomilla de un pantalón de pijama viejo” (madre mía si eso no es filosofía que baje Dios y lo vea).

Ya he dicho que ya no creo en las relaciones para toda la vida, que sigo opositando a quedarme sólo y voy por la mitad del temario, y que tenemos que poner nuestros huevos emocionales donde nuestro corazón nos lo diga, hay que seguir creyendo en la buena gente (que la hay), pero guardando un puñadito de huevos para nosotros, para seguir viviendo, para que podamos hacernos una tortillita aunque sea para nosotros sólos, que el amor, el tinder, las salidas, los amigos, las amigas, los ligues, las relaciones, etc. que todo eso está muy bien, y es necesario para la vida, pero que no le entreguemos nuestra maravillosa y delicadísima cesta de huevos al primero /a que pase por nuestra vida, que no todo el mundo lo merece, que no to er mundo e gueno, QUE NO.

Un regalo para la buena gente, yo también cociné en tu cocina corazón

Y nada más, hoy es cortito y al estómago, como los buenos golpes de boxeo, y como dice el malagueño Kanka…

Son las cosas de la vida,
son las cosas del querer.
Yo venía de visita,
yo venía de visita y me quedé

No sé por cuanto tiempo pero me da igual

2 Replies to “La cesta de huevos”

  1. Te pido permiso para hacerte un comentario al hilo de lo que dices al comienzo, un tema acerca del que he escuchado a alguien que conozco y me gustaría tomar aquí como punto dd partido.
    Se trata de lo que dices acerca de que te denominan pueblerino urbanita. No es exactamente lo mismo pero tiene concomintacias en cuanto a la esencia.
    Este amigo ponía de relevancia a aquellas personas que en un momento de su vida, por algún percance o contratiempo, han de ser radicales en su respuesta vital..Dejarlo todo, incluso abandonar físicamente su lugar de vida y empezar de nuevo. Reconozco que este tipo de comportameintos me parecen “efectistas” de cara a mucha gente con cierto “miedo” o prudencia, tanto que se utilizan en muchas películas y otras muestras artísticas. Es como mostrar una imagen de valentía suprema por lo de la ruptura y la capacidad de emprender. Algo que hasta nos meten por los cinco sentido en t¡muchos ámbitos de la vida actualmente.
    Pues bien, algo como tú,pero muy en otra dirección, va mi idea. El hehco que te catalogen de pueblerino no te insulta, antes al contrario. Pues bien, para mí la actitud de vivir de forma serena, tranquila, no rompiendo sino aceptando, con la fortaleza y la energía de la calma del saber hacer, de la lcuha cotidiana y a la vez fuerte en la constancia, no ha de ser “insultada peyorativamente” para quienes piensan que es como una vida de segunda. Enfrentarse día a dí a esa cotidianeidad (como dices en otro post) y acostarte con el cansancia de la labor bien hecha, no creo que tenga que ser infra o minusvalorado.
    No le dije nada a mi amigo entonces, porque me sentí algo pequeña ante tanta palabra magnifica hacia esas personas que son capaces de simplemnte cambiar y no le diera valor a las que sinplemente luchan toda la vida paso a paso, como estás haciendo y valorando tú en la construcción de tu palacio de la memoria.
    Y un apunte indiscreto. Has asegurado que te gustan” las malotas” y no sé si las buscas para reafirmarte o te reafirma que las buscas y te abandonan, ¿Qué es es huevo o la gallina? De huevos trata el tema…

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    1. Gracias amigo por tu aportación, siento con gran orgullo mis orígenes, aunque no volvería a ellos.
      En lo referente a cuestiones de mi vida personal, disculpa que no entre en más detalles más de los que aquí ofrezco.
      Reitero mi agradecimiento por tu aportación.

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