El padre tranquilo

“Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo, y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence” (Atticus)

Una persona a la que conozco, y también es madre, me dijo una vez que nos habían “vendido” el mito de la paternidad/maternidad. Que no todo es tan de color de rosa como lo pintan en relación a esta cuestión, y ella tuvo los ovarios de criar a su hija sola, y creo sinceramente que lleva toda la razón.

Para mí, la experiencia de la paternidad, es la que me hizo poner los pies en la tierra definitivamente. Fue algo querido y buscado, pero es una experiencia dura y muy gratificante, no exenta de miedos, dudas, momentos de tensión máxima, y maravillosos momentos inolvidables. Desgraciadamente en mi situación personal actual, están poniendo a prueba, casi diariamente, mi capacidad y actitud para ser padre, pero como dice la maravillosa canción de Vetusta Morla…

“…. tal vez lo que me hace grande es teneros delante otra vez…y en el vaivén de planes sin marcar, cae sobre tí la bomba universal; pero no hay colisión, ni ley, ni gravedad que te pueda hacer caer, aunque tiren a dar...” Vetusta Morla

No sé lo que te hace grande, no entiendo de cómo y porqué…pero no hay ecuación, ni fórmula genial que te ayude a comprender lo qué asoma detrás…” (Vetusta Morla)

Reconozco con humildad (ikigai), como ya he hecho otras veces, que hay una grandísima película que todo aquel que se plantee ser padre (o madre) debería ver, donde se muestra con maestría la visión que los hijos tienen de los padres, de como debe ser la labor de padre (en este caso).

(1962) sobre la novela de Harper Lee

Ya comenté en otro post que la labor de padre que cala profundamente no es la de las frasecitas lapidarias (“no cojas esos”, “no comas de lo otro”, “no te sientes de tal manera”, etc.) Ni las prohibiciones tajantes, ya que en el mundo de hoy en día nuestros hijos tiene acceso a todo la información del mundo sobre todo (sexo, drogas, alcohol, adicciones, violencia, etc.) El negar todas esas cosas o hacerles cerrar los ojos antes las mismas es suicida para la educación de nuestros hijos. En su vida todas esas situaciones se les presentarán 1.000 veces (con compañeros de colegio o trabajo, amigos, novios, novias, rollos, familiares, desconocidos, etc.). La mejor opción, desde mi modesto punto de vista, es darles toda la información abiertamente, enseñarles a pensar (a traves de la lectura por ejemplo) a tomar decisiones maduras y responsables, enseñarles a “pescar” y no a darles el pescado. En una escena de la película, y que resume esto a la perfección, Atticus le dice a su hijo Jen, después de que le hayan acompañado a ver a un cliente, y tras un encontronazo con un tipejo:

“Hijo hay muchas cosas feas en este mundo, me gustaría poder evitar que las viérais, pero no es posible”

A ser padre (o madre) se aprende equivocándose, como en los mejores aprendizajes de la vida, y por mucho que intentemos evitar los errores de nuestros propios padres, siempre terminaremos cometiendo nuestros propios errores. Y en esos momentos la mejor opción es siempre reconocer nuestros errores con humildad ante nuestros hijos, mostrarle que somos humanos, y en muchos momentos frágiles, débiles, inseguro, que la vida es una enorme balanza de sensaciones, que pivota entre la inseguridad y la seguridad.

Debemos mostrarles con humildad que, antes de que ellos nacieran, todos tuvimos un pasado, del que en muchas ocasiones no conocen nada. Que en mi caso particular caminé por el salvaje de la vida, que la enfermedad me ayudó a encontar el rumbo que había perdido totalmente, que durante una época de mi vida viví el sexo como una vía de escape ante el vacío de vivir, que caí una y otra vez, y que me volví a levantar. Que ganar no es la meta en la vida, es pelear hasta hacerse sangre en los puños, hasta que las rodillas no te aguanten el peso, y que tener delante a indeseables es muchas veces el acicate para luchar con más ahínco.

“Antes de poder vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo. “ (Atticus)

Las mejores lecciones que aprendí de mi padre nunca me las explicó cara a cara en una charla padre-hijo. Aprendí de él lo que es trabajar sin descanso para mantener a una familia extensa (con 11 personas), con dos trabajos, de lunes a domingo, sin desfallecimiento, con la cordura a punto de estallar en muchas ocasiones. Pero también me ha enseñado a disfrutar de la vida, a saber invertir lo que uno se ha ganado tan duramente, a viajar, a ser abierto, a pelear sin descanso, a levantarse mil veces, a poder salir de la burbuja de mi mundo interior en la que viví mucho tiempo. GRACIAS PAPÁ.

“Es mejor ser silencioso que un tonto” (Atticus)

DEDICATORIA

Y A MIS PADRES POR HABERME ENSEÑADO A SER PERSONA

Confesión. Siempre que he visto esta película he llorado, y ahora escribiendo este post también lo he hecho, lo digo sin reparo alguno. Mi último deseo, para cuando me haya ido, ES QUE SE ME RECUERDE POR INTENTAR HABER SIDO UN BUEN PADRE Y UNA BUENA PERSONA, A PESAR DE TODOS MIS ERRORES.

Y al final de todo, TU Y YO HIJA MÍA. TE QUIERO

3 Replies to “El padre tranquilo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.