El gran (genio) impostor

“La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco” – Salvador Dalí

La impostura es el engaño con apariencia de verdad. Todos en nuestra vida hemos utilizado este recurso, para parecer más interesantes con una cita, para tratar de ganarnos a nuevos amigos, o caerle bien a un profesor, o en mil circunstancias de nuestro día a día. Pero un hombre llevó esta impostura tan lejos que, en algunos momentos, pudo eclipsar a su inmensa valía como artista. Pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor. Amigo de Federico García Lorca, Luis Buñuel, Man Ray, Sigmund Freud y trabajó con Alfred Hitchcock, Walt Disney. Toda su vida fue un intento constante de provocar, más allá de la trascendencia que su arte ha tenido en la historia del siglo XX, y de la que nadie puede renegar.

Tributo de uno de los grupos más importantes en la música de nuestro país (aparecerán en un futuro post sobre más fobias, lo siento soy imperfecto.)

Como muchos otros artistas que no pudieron (o no quisieron cambiar su tiempo), construyó un universo personalísimo de simbolismo onírico y surrealista. Las circunstancias vitales en las que trascurrió su vida (2 guerras mundiales, la revolución rusa, el crack del 29, la guerra civil en España, la dictadura franquista…), probablemente alimentaron su riquísimo imaginario personal.

Dalí fue un gran admirador del arte renacentista, y como algunos famosos artistas renacentistas desplegó su talento en otras facetas del arte como ya hemos dicho, quizás la más significativa fue con el mundo del cine, a cuyo esplendor también asistió cuando vivió una temporada en Estados Unidos. La más conocida quizá sea su colaboración con Alfred Hitcock en la película “Recuerda”, pero la más desconocida fue la colaboración del artista con Walt Disney en la creación de un corto de animación, que no llegó a ver la luz en su época, y en los años 90 fue terminado y montado. Dejo aquí la maravilla del cortometraje.

“Destino” – Walt Disney y Salvador Dalí

Como todos los seres humanos también sufrió en su vida la pérdida y la muerte, y con 16 años tuvo que afrontar la pérdida de su madre, de lo que manifestó «el golpe más fuerte que he recibido en mi vida. La adoraba. No podía resignarme a la pérdida del ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de mi alma…».

Como muchos otros grandes genios, Dalí no estuvo exento de una tendencia al narcisismo y melagomanía, que alimentadas por él durante muchísimos años, hicieron de su propia persona una seña de identidad, un revulsivo atrayente, y convirtió la impostura casi en una religión, que muchos de sus detractores le reprocharon, por llegar esa faceta de su vida a ensombrecer la del gran artista que fue.

Tras su periplo vital por varios paises (Francia, Estados Unidos), en 1949 se instaló en España, en su tierra natal, lo que lo volvió a poner, una vez más, en el ojo del huracán, ya que muchos sectores progresistas, o antiguos compañeros artistas criticaron su aquiescencia con el régimen franquista. De hecho él también contribuyó a alimentar esa hoguera, y se aproximó al régimen. Algunas de las declaraciones suyas sirvieron como respaldo a la dictadura; así felicitó a Franco por sus acciones dirigidas a «limpiar España de fuerzas destructivas».​ Dalí, que se había convertido al catolicismo y se fue volviendo una persona más religiosa con el paso de los años, podía referirse a los grupos comunistas, socialistas y anarquistas que durante la época de guerra civil habían ejecutado a más de 7000 monjas y sacerdotes.​ Incluso envió algunos telegramas a Franco, elogiando la pena de muerte con que el dictador había condenado a algunos criminales de guerra. También conoció a Franco personalmente​ y pintó un retrato de la nieta del dictador. 

Como curiosidad, y a pesar de ser un viajero infatigable, odiaba Inglaterra con todas sus fuerzas, decía que ese país era «el lugar más desagradable del mundo» , se negó a pintar en ese país un cartel para la película Ricardo III de Laurence Olivier.

El 23 de enero de 1989 murió este gran genio (impostor), oyendo su disco favorito.

Este post está dedicado a todos aquellos con sensibilidad.

2 Replies to “El gran (genio) impostor”

  1. Personalmente no es de mi agrado Dalí y no conozco mucho de él a nivel artístico. Sí tuve algún acercamiento a raíz de una charla sobre el sueño y lo onírico hace muchos años. Pues bien, lo que yo pude concluir (que no sé si tiene mucho de lógico en el ámbito cotidiano) es que la obra era el propio artista. Él, en el afán de destacarse, de innovar, de rechazar el mundo consciente era el elemento básico de su arte. Él y su vida, y sus viajes, y sus confesiones y …Era el protagonista como si de una obra de teatro o de cine o de un cuadro se tratara.
    Se trata de otro gran narcisista (nos hablas de muchos de este tipo de personalidad) que se aleja tanto de todo y de todos , que es uno más con grandes fobias hasta no llegar a importarle pedir el castigo de quienes desprecia. Despreciable esta postura para mi humilde personalidad.

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