El perdón (ese mito)

Tiene narices que si escribes “el perdón” en google, lo primero que aparece es un vídeo de Enrique Iglesias y Nicky Jam. (con todo el respeto a dichos señores y sus seguidores) ¿Hasta este extremo de nadería, analfabetismo funcional y superficialidad hemos llegado?. Como dijo el marxista más lúcido que ha existido en la historia:

(Si la vida es así) Que paren el mundo que me bajo aquí” – Groucho Marx

De verdad que el tema de este blog era muy serio, y he prometido que lo voy a dedicar, pero así no se puede, así que intentaré enderezar el rumbo como sea, voy a “bucear” en algunos de los aspectos más dolorosos de mi vida, y sobre eso no hago bromas.

La palabra perdón es mucho más enorme de lo que engloban esas seis letras, y se instala en nuestras vidas apenas desde que empezamos a gatear. Y también es una palabra que muchas religiones han colocado en el centro de su esencia. Voy a tratar de no ponerme demasiado trascendente (o intenso). Pero el tema no es fácil de tratar.

Para entender la importancia del mismo, decir que la biblia utiliza 3 verbos distintos y un sustantivo para hacer referencia al acto de perdonar. Pero quedémonos con la definición de este valor humano:

Perdón es la voluntad sincera y amorosa de eliminar respuestas destructivas causadas por pensamientos y sentimientos negativos hacia quienes han infringido una ofensa o un mal acto en contra nuestra, renunciando ante todo al deseo de venganza.

Creo que es bastante clarificador. Y todos en nuestra vida tendremos que enfrentarnos a este término. Todos alguna vez hemos errado, y todos alguna vez debemos perdonar, o por lo menos así es en teoría.

Pero por si quedara alguna duda en un concepto, de amplísimo significado y calado, a veces es muy aclarador el definir lo que no es algo, para pulir más el concepto de lo que sí es. Perdonar no es:

  • Perdonar es amar pero no no olvidar
  • Perdonar no implica reconciliación
  • Perdonar no es renunciar al derecho de justicia

Aunque no soy religioso ni creyente (otro día contaré una anécdota muy curiosa al respecto), si me gustaría hacer referencia a las características del perdón necesario para vivir (seas o no creyente), y al perdón en el ámbito de la religión (por motivos personales que no puedo desvelar).

En relación al perdón no relativo a la religión, para perdonar las ofensas de quien te hizo daño:

  • Es necesario que sea objetivo. Sin daño, no cabe el perdón
  • El perdón debe concederse como acto de humildad y sencillez
  • Debe concederse con cierta inmediatez, para evitar que el rencor se agrande y se convierta en algo más complejo y dañino
  • El perdón debe ser auténtico, y no la emisión de una mera frase aséptica
  • El amor y el perdón suelen ir de la mano (pero no siempre)
  • Pedir perdón es un acto de valor

El perdón como principio religioso, conlleva lo siguiente:

  • El perdón es la puerta a la reconciliación
  • Sin perdón no se puede amar
  • Perdonar no es dejar que el mal triunfe, o no creer en la justicia, pero el hombre es débil y sólo en Cristo se puede dominar esta debilidad
  • Hay que acostumbrarse a vivir con el perdón, eso implica ser misericordioso
  • El perdón nos es una mera acción, es la consecuencia de compartir la amistad y el amor de Dios con el prójimo
  • Como conclusión, el perdón es una actitud del que ama, y es un mandamiento de Cristo perdonar al prójimo

He puesto dos espejos delante de los cuales cada cual puede elegir el que más desee para mirarse. Yo personalmente no comparto el segundo, pero me he encontrado personas en mi vida que, mirándose todos los días en ese espejo, y dándose golpes de pecho a viva voz, como la parábola del fariseo (algo se me pegó de mi época de monaguillo), proclaman a los cuatro vientos algo que no son capaces de cumplir, y (mal aconsejados por gente tóxica y dañina), pisotean los principios que proclaman, y no les importa dañar, planear venganzas, o alimentar un rencor sin fin. A esa(s) persona(s) no las voy a perdonar jamás.

Yo he cometido grandísimos errores en mi vida, y he dañado a mucha gente, empezando por mis hijos, y siguiendo por mi familia. No he solicitado el perdón, porque sinceramente creo que no lo merezco, pero trataré el resto de mi vida compensar esos errores de corazón.

Hace un año aproximadamente retomé el contacto con una mujer que fue mi primera pareja seria. Pasamos juntos casi 5 años de nuestras vidas, y yo empezaba a vivir. Me hizo daño y salió de mi vida. Habían pasado 22 años y no habíamos tenido el más mínimo contacto. La herida de mi corazón estuvo sangrando muchos años, y a partir de aquel momento pasé de convertirme de víctima a verdugo. He pasado 22 años haciendo daño a diestro y siniestro. Mi testamento ya está colgado en este blog, en donde hago mención a todo eso. Cuando ella y yo hablamos aquel día, me dijo que podría comentarle lo que quisiera de todo lo que había pasado entre nosotros, mi respuesta fue:

“En estos años han pasado muchas cosas por mi cabeza, y me he hecho muchas preguntas. Pero a día de hoy sólo te deseo que tengas una vida plena y seas feliz. Nada más deseo decirte

A día de hoy seguimos manteniendo un contacto ocasional a distancia, y puedo decir que, al menos en ese aspecto de mi vida, me siento pleno.

¿Es un mito el perdón?. Esa pregunta es la única que nadie puede responder por nosotros, sólo tenemos que mirar interiormente, y buscar la respuesta. Os aseguro que está ahí.

Dedicado con sinceridad a tí – MAMEN

3 Replies to “El perdón (ese mito)”

  1. Voy a volcar también mi personal punto de vista y voy a hacerlo en este tema que propones, el perdón.
    Tema importante y crucial en tanto se pide y se recibe, ya que implica un hecho “punible” desde el ámbito personal y de las relaciones.
    Para no ser creyente(como tú te has calificado) compruebo que tu base en este aspecto tiene mucho de tradición judeocristina. Al menos es como yo lo veo.
    El perdón en el ámbito de nuestra cultura católica (no tanto cristiana) es algo así como la absolución que te da el cura cuando te confiesas. Llegas hasta el confesionario, sueltas tus pecados y ya está todo. Fácil. Es como los personajes que asolan nuestro país con la corrupción. Llegan ante el juez, sueltan sus delitos, van dos años a la cárcel con suerte y de nuevo , en la calle, viven de lo que tienen en los paraísos no celestiales, sino fiscales.
    Sin embargo, lo importante es no caer en el pecado, es no tener que pedir perdón, es en esencia algo que yo creo que alguien con experiencia vital ha de llevar a la práctica: sacar consecuencias y aprendizaje de tus actos para no herir, sobre todo si se trata de personas que sabes de valor personal.
    Esto va paralelo a algo que yo pienso vital: LA GRATITUD. Agradecer a esas personas que tiene hacia ti un posicionamiento de inexpugnable lealtad y que en ocasiones dejamos de lado por parecernos débiles,
    Agradecer su presencia y su comportamiento sería más importante y más útil que pedir perdón después de constantes enfados o separaciones por causas banales o de orgullo personal.
    Y esto no parece que lo reflejes en esto del perdón y si lo llevaras a la práctica te repercutiría beneficios y no perderías a gente importante, sólo se apartaría un poco si se lo pides, luego el perdón no haría falta, sólo un simple acercamiento lo arregla todo. El perdón te libera del sentimiento de culpa, mientras que la gratitud es lo que une y pone de relieve lo bueno entre semejantes.
    Para eso, es cierto que hay que ser humilde,sencillo.

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