Lágrimas en la lluvia

Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…

La fugacidad, lo fugaz –“Que huye y desaparece con velocidad. De muy corta duración”– es un elemento de la vida independiente de la voluntad del ser humano y de sus características. Se nace y se vive con ella, es connatural al ser humano. Pero hay personas tan extraordinarias, que aunque su vida haya sido como una raya en el mar, dejan un poso indeleble. La historia de hoy está hecha de fugacidad, de pasión, de alma, de enfermedad, de dolor y muerte. Como la vida misma. Y comienza un día de crudo invierno de 1963 en un pequeña ciudad del estado de Maryland….

Una niña rubia con los ojos claros, con dos coletas muy apretadas, contempla sentada en el suelo, como su padre toca en su guitarra una canción de Bob Dylan. Por sus venas corre sangre irlandesa y alemana. Cuando su padre deja la guitarra encima del sofá, ella se levanta en silencio, y acaricia con sus blancos deditos las cuerdas de la guitarra… Toda la casa está llena de dibujos infantiles, y en uno se ve un arco iris muy colorido…

Han pasado los años, y esa niña rubia se sienta en el porche de casa con su guitarra, ahora son sus padres y su hermano el que se sientan alrededor a escucharla cantar y tocar…

La arena del tiempo sigue cayendo implacable, y la chica, ya adolescente, es la vocalista de un grupo de música. Sigue pintando, pero su ambición no ve más allá de algún concierto en un local. No todos hemos nacido con el mismo grado de ambición, ni para ser grandes estrellas de la música.

Con 20 años un ingeniero de sonido, que había escuchado a la chica por casualidad, le ofrece grabar sus “pequeñas canciones” en un estudio. También le propone formar un pequeño banda que actúa en locales de Washintong DC, y así pasó su tranquila vida durante varios años.

La chica fue madurando y se fue volviendo más atrevida, al igual que su música. Empezó a hacer versiones de todo tipo de pop, folk, soul, rock y jazz. Sus grabaciones llegarón a un productor musical que quedó impresionado por su música, y en 1993 grabó un pequeño disco de estudio de versiones clásicas.

Y ya por fin estaba preparada para saltar al mundo, recibió varias ofertas de discográficas para grabar un disco, renunciando a su faceta de libertad interpretativa y acercándose más a un estilo pop. Pero no quiso renunciar a esa libertad, amaba esa libertad de tocar en pequeños locales por encima de todo.

Como un pájaro nocturno, en ese paisaje era donde ofrecía su mejor plumaje con total libertad.

Tampoco olvidó nunca sus raices irlandensas.

Oh joven Daniel, las gaitas, las gaitas están sonando
De cañada a cañada, y en la falda de la montaña
El verano se ha ido, y todas las flores han muerto
Tu, tu debes marchar y yo debo quedarme.
Pero vuelve cuando el verano inunde el prado
O cuando el valle este en silencio y blanco por la nieve
Aquí estaré cuando brille el sol o en la penumbra
Oh joven Daniel, oh joven Daniel, te quiero tanto

Canción tradicional irlandesa

En septiembre 1993, en un rutinario chequeo, le fue detectado un tumor, pero ella siguió haciendo lo mejor que sabía hacer, imaginando un mundo mejor con la música como bandera.

Y al fin encontró su camino, para lo que había estado predestinada desde que de niña oía a su padre cantar.

Y nada parecía venirle pequeño, se atrevía con todo musicalmente (hay una versión de esta canción en otra entrada de este blog).

Pero sin saberlo ella, algo había cambiado en su vida, la arena del tiempo caía implacable.

El día 2 de noviembre de 1993, un día de otoño como otro cualquiera, se apagó su voz para siempre, un cáncer de piel le arrancó el alma, y la lanzó al océano de la eternidad.

Se llamaba Eva Cassidy, tenía 36 años, y nunca pudo grabar temas propios, sólo versiones. El mejor álbum suyo es una grabación que hizo en el club Blues Alley, que fue publicado en el año de su muerte. Nunca conoció la fama, ni grandes emisoras de radio, ni conciertos multitudinarios. Pese a la popularidad lograda en la zona de Washington D. C., Eva no era prácticamente conocida en el resto del mundo. Pero la verdad es que no hace falta, sólo escucharla ya nos da la talla del alma de esta mujer.

Gran parte de la crítica musical norteamericana, la considera una de las cantantes más importantes del siglo XX en su país, opinión que yo suscribo, y hubiera puesto en el encabezamiento de este post, pero muchos me tacharían de sobrado. Espero que tras terminar de leer este post haya más gente que piense igual.

Os dejo una maravillosa versión que hizo de la canción de Stevie Wonder “I can only be me”.

Solo puedes ser tú como yo solo puedo ser yo…

2 Replies to “Lágrimas en la lluvia”

  1. Desconcertado. me has dejado así.
    No se trata de que me guste o me disguste, ni que sea cierto o no lo que reflejas en este post. Lo que me ha dejado así es que me produde la sensación de no enterder nada de lo que he leído antes de ti, No me cuadra.

    Sin convivir con esta mujer, por su voz , al fin y al cabo has entrado en su alma y la has descubierto como si de un mapa desplegado ante tí se mostrara, y sin embargo, dices que no puedes amar a las mujeres, o que no has tenido suerte o que has hehco daño.

    Y me pregunto cómo puede hacer daño alguien que es capaz de ver en otras personas su mundo interior.

    Si tú has visto en esas mujeres su belleza, no me explico cómo has logrado retorcer tanto las cosas como para hacerles daño.

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