El fotógrafo solitario (y de la soledad)

New York City 1958

“Ya la vida me pesa tanto, que mis fatigadas piernas apenas me sirven para ponerme en pie, y recorrer, arrastrando los pies, la senda oscura interminable entre mi dormitorio, y la cocina. Estoy llegando al frigorífico y ya no puedo seguir de pié, me falla la pierna izquierda y caigo al suelo, y me golpeo la cadera con fuerza, Dios haz que acabe esta tortura ya…”. El día 27 de junio de 2016 moría en Toronto David Heath, en la más completa soledad debido a una caída casera, tenía 85 años recién cumplidos, y llevaba recluido en su casa más de un cuarto de siglo. Su fotografías rezuman toda la soledad del ser humano, y la que él arrastraba desde que nació.

Chicago, 1956
New York City, 1959
Chicago, 1956

Un viejo colaborador de Heath había dicho de sus retratos “son como un viernes por la noche en el universo”.

New York City, 1959
New York City, 1960
New York City, 1957

Una crítica de fotografía comentó al hilo de la obra Heaht ” Me pregunto qué ha pasado para que el estilo de ver a los otros con los mismos ojos de algodón con que deberías atravesar el mundo ya no sirve como modelo de mirada. Sospecho que una forma de ser horrenda y miserable se está apoderando de nosotros.”

New York City 1963-1964
Chicago, 1956
New York City 1959-1960

Heath había editado en el año 1965 uno de los libros de retratos más profundos y dolorosos sobre la soledad “A Diologue whit Solitude”. Heath incluyó 82 imágenes. Entre unas y otras añadió cortos epígrafes literarios de autores como Yeats, Hesse, Rilke, Stevenson, Crane, Eliot… Una comparsa de afligidos. Gente de ojos tristes.

Nada en él era impostado o artificial, era un ser desesperadamente solitario, había nacido en 1931, había crecido en un orfanato y en varias casas de acogida, probablemente abandonado por la estela negra de la Gran Depresión de 1929. Siempre llevó consigo la orfandad como una cicatriz sin cura. En su fuero más interno sentía también que estás sólo cuando estás acompañado.

2 Replies to “El fotógrafo solitario (y de la soledad)”

  1. Para mí es una de lo queme hablas es una prueba palpable de quien, a causa de su experiencia vital y carácter personal, se refleja en el mundo.
    Me demuestra, no quiero decir que sea, alguien que no ha conseguido desarrollar más facetas que esas que rodean a su dolor y amargura. Ver, captar, valorar, poner de relieve… la soledad e incluso “disfrutarla” como bálsamo de tanto ruido que nos rodea es hasta una cura perfecta. Por ello vivirla en toda su desnudez no la recomiendo, antes al contrario, sería una perniciosa terapia para cualquiera. Compartir siempre da fruto ya que significa interacción. Es eso de lo que hablabas de una buena discusión y luego….Compartir te da juego, te da capacidad de comprender otras realidades. Es ir aprendiendo a ponerse en otros zapatos, en desarrollar la empatía tan necesaria siempre, ….La soledad no te da tanto para el equilibrio, si bien sí te aporta autoconocimiento crítico para desenvolverte en la vida. Que es al fin y al cabo lo que nos trae aquí: saber vivir y morir.
    Que es lo que no supo hacer precisamente este fotógrafo. su obsesión por la soledad se convirtió en un encefalograma plano de su vida. Otros artistas saben que la vida es variedad en todos los ámbitos y aspectos.

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