“Protocultura” del siglo XXI

A veces nos refugiamos en nuestra propia desdicha

“Protos” elemento prefijal de origen griego que entra en la formación de nombres y adjetivos con el sentido de ‘primero’, ‘principal’, ‘superior’, ‘preeminente’. Muchos serían los elementos que podrían configurar esta “cultura principal o preeminente” en el siglo XXI, que lamentablemente no creo que sean los libros (para mí si lo son). Me refiero a la televisión, al boom de las series de televisión, que se han convertido en fenómenos virales mundiales, charletas de todo hipster o choni, de pijos o hippies, hasta de debates en la oficina. Yo que llevo peinando canas desde que tengo menos de 30, ya conocí una época dorada de televisión y de series, pero de las que te obligaban a sentarte delante de la televisión un día y a una hora fijadas en el calendario, hasta que llegó el santo video y rompió con esa tiranía. Hoy las diversas plataformas de streaming, a precios muy razonables la verdad (y lo dice alguien que ha sido un pirata irredento), abren un universo de posibilidades para estar conectados en cualquier rincón de este pequeño gran planeta. Pero aviso, no me voy a quedar en lo obvio, escarbaré entre tanta saturación de nadería e intrascendencia (abstengase dueños de dragones, colgados estrellados en un avión, bisabuelos de Viky el vikingo, detectives de diseño, etc.)…Pasen y vean.

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El ruido y la furia (la belleza del mal)

Nuremberg (1934)

El título de este post está tomado de un libro de William Faulkner, escritor norteamericano premio nóbel de literatura en 1945. Reconozco que no he podido leer nada completo de él, llevo en el móvil descargado El Villorrio (y es un pelín coñazo, aridíllo de narices). El título del libro hace referencia a una obra de Shakespeare “Macbeth”, concretamente a un trozo de diálogo de un personaje que dice “…y después ya no se escucha más. Es un cuento /relatado por un idiota, lleno de ruido y furia…”. Pero como muchas veces en este blog estoy dando vueltas hasta llegar a donde quiero llegar. Por favor, una recomendación, no sólo os dejéis llevar por la foto principal, o el rollo cultureta de Falkner, la historia que voy a contar es “larger than life”, algo así como más grande que la vida, tan increible que no parece cierta (para aquellos que no la conozcan). Pero lo fue….

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Nuestro trozo de soledad

A veces me sigo sorprendiendo a mí mismo por lo contradictorio que soy. Soy la persona más antifotogénica del mundo, y nunca le he visto la gracia a ir por la vida con una cámara de la leche, haciendo fotografías profesionales y trascendentes. Pero luego reconozco que me gustan mucho algunos fotógrafos, por lo que su obra representa, por como describen sentimientos que se acercan a mi personalísimo (y un poco trastornado) universo. Uno de los libros últimos que compré, y el que más trabajo me costó (que no precio, pero ya lo contaré otro día), fue Jazz Images (sí siento ser un poco repetitivo con el tema), pero también tengo alguno de Taschen sobre cine (el que pinche sobre este enlace se va a llevar una sorpresa)…nada es lo que parece.

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Billie Holiday (morir cantando)

“Nunca herí a nadie salvo a mí misma, y eso sólo es asunto mío y de nadie más”.

“Siempre quise a esta niña, desde el momento en que supe que estaba embarazada, del desgraciado de Clarence. A él sólo le interesaba la música, andar por los tugurios de mala muerte, tocando, bebiendo y yendo con mujerzuelas. Yo apenas tenía 12 años cuando nos conocimos, y por unos días me dejé deslumbrar por él, pero pronto me dí cuenta que era otro más. Yo fregaba suelos mientras él se iba todas las noches a tocar, y no volvía hasta la mañana siguiente, apestando a alcohol. Que se podía esperar de un chico que apenas tenía 15 años. Cuando le dije que estaba embarazada, lo primero que me preguntó es si era suyo, le dí una bofetada y lo eché de casa. Ya no volví a verlo hasta que estuve en el hospital dando a luz. El muy sin verguenza no se preocupó de la niña y de mí, y tuve que limpiar el hospital para pagar la estancia. No quiero a alguien así en mi vida, y mi hija y yo somos las únicas que nos tenemos en el mundo…” Así empezó su vida, la cantante más grande de la historia del jazz.

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Estío (el verano de nuestra vida)

Las Infantas (Jaén) 2018

Este post era inevitable. En el palacio de mi memoria (y creo que en el de todo el mundo), el verano es un protagonista fundamental, casi como un personaje. Raro es el niño al que no le encante el verano, pero con los años, al menos en mi caso, va perdiendo la importancia que tenía, por todo aquello que representaba como niños, vacaciones, baños, viajes, fiestas, siestas, etc. Perdonad que sea tan obvio a veces, y sobre todo porque el verano que yo voy a retratar es el que habita en mi memoria, y en parte del colectivo sentimental de una generación, y quizás no guste del todo. Pero voy a intentar cubrir el mayor arco posible. Decir por último, que no creo que sea la estación más propicia para los solitarios, decididamente no lo es. La foto es un homenaje a mi tierra, soy de interior y eso es lo que vivimos desde que nacemos, las playas se instalaron en nuestros recuerdos con algo más de edad.

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Partir lejos

Asomarme a esta ventana se ha convertido en la costumbre más reparadora para mi golpeado corazón, pero he de ausentarme por motivos familiares. Sí soy humano, sí tengo familia, pero somos la diáspora en pequeñito, repartidos por todos los rincones de España. No me resistía a dejar de escribir en varios días, y no decir el motivo de mi silencio. A los que me leen decirles que os habéis convertido en mi grupo de amigos raritos (no es coña). Dejo algunas cosas como adelanto de lo que vendrá…

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El peso del humo

Nunca he sentido esa erótica del acto de fumar. Entiendo el mecanismo de porqué se comienza a fumar, sobre todo en la adolescencia para reforzar el sentimiento de madurez, de rebeldía. Y reconozco que el tabaco ha sido un personaje imprescindible en la iconografía del cine negro, o sin ir más lejos en la estupenda serie Mad Men de la que ya hablé en otra entrada (se comenta que en los 85 episodios de la serie, los personajes se fuman 942 cigarrillos y 18 porros, mira que también contarlos, hay gente muy perjudicada). Pero este post no va de fumar, ni del tabaco, reconozco que me gusta jugar al despiste, aunque al final todo está relacionado, ya veréis. Para los cinéfilos la foto de cabecera es una enorme pista. ¿Cuanto pesa el humo?…

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Creep (la insoportable levedad de ser “yo”)

No he conocido a nadie en toda mi vida que no arrastre algún trauma. Yo no soy la excepción. Voy a abrir una puerta de mi alma tapiada por fuera hasta ahora, pero quiero decir con un enorme respeto, que probablemente mi trauma no sea más que un simple charquito comparado con el océano de dolor que tienen que soportar otras personas, que han sufrido horribles traumas en su vida. Yo he conocido a alguna de esas personas, ahogadas en vida en su propio dolor infinito. Pero para cada uno de nosotros, nuestros pequeños traumas son los más dolorosos, los que arrastramos toda la vida como la concha de un caracol.

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Lágrimas en la lluvia

Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…

La fugacidad, lo fugaz –“Que huye y desaparece con velocidad. De muy corta duración”– es un elemento de la vida independiente de la voluntad del ser humano y de sus características. Se nace y se vive con ella, es connatural al ser humano. Pero hay personas tan extraordinarias, que aunque su vida haya sido como una raya en el mar, dejan un poso indeleble. La historia de hoy está hecha de fugacidad, de pasión, de alma, de enfermedad, de dolor y muerte. Como la vida misma. Y comienza un día de crudo invierno de 1963 en un pequeña ciudad del estado de Maryland….

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El suicidio más largo de Hollywood

El 23 de julio de hace 53 años, en un apartamento de Nueva York, se apagó la luz de la estrella más triste del firmamento de Hollywood, tan sólo tenía 45 años. Diez años antes un accidente de tráfico rasgó su vida en dos, y avivó todos los demonios que habitaban en él. Poco se puede decir de un actor que entre sus 18 películas filmadas, protagonizó una que se llamaba Lonelyhearts (Corazones solitarios).

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